Mirar la isla desde la ventanilla
Hay un momento muy concreto cuando un avión despega de una isla.
El momento en el que, al mirar por la ventanilla, todo se vuelve pequeño.
Las carreteras se convierten en líneas finas.
Las casas parecen puntos blancos.
Y el mar empieza a ocupar cada vez más espacio.
Es entonces cuando uno entiende algo que nunca había pensado.
Las islas no solo son lugares donde vivimos.
También son lugares desde los que partimos.
Quizá por eso quien crece rodeado de mar aprende pronto que el mundo es grande… pero que siempre existe un punto en el mapa al que mirar cuando todo parece demasiado lejos.
Ese punto donde empieza la memoria.
Y donde, tarde o temprano, muchos terminan regresando.